Ps. Maite Nicholle Rivas
Psicóloga, Universidad San Sebastián, Valdivia, Chile. Diplomada...
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La Generación Z suele ser catalogada como una “generación de cristal”. En esta columna de opinión, Maite Rivas, psicóloga con Diplomado en Psicología Organizacional, reflexiona sobre cómo la mayor conciencia en salud mental y bienestar podría estar marcando un cambio cultural en el mundo laboral.
Durante mis 3 años ejerciendo como psicóloga en el mundo laboral, me he encontrado con la misma frase en distintas partes: “los jóvenes de ahora no aguantan nada, son de cristal”.
Más que discutir esa afirmación, quizás vale la pena preguntarnos algo distinto: ¿y si no estamos frente a una generación frágil, sino frente a una generación en transición?
La Generación Z – personas que nacieron entre 1997 y 2012, generación a la cual pertenezco- ha crecido en un contexto distinto a las generaciones anteriores, con un mayor acceso a información sobre diversos temas, como por ejemplo la salud mental, bienestar, diversidad, derechos laborales y propósito.
Conceptos como límites saludables, regulación emocional, burnout, autocuidado ya no son temas tabú, sino parte del lenguaje cotidiano.
De hecho, distintos organismos internacionales han advertido sobre el impacto creciente de la salud mental en la población joven. La Organización Mundial de la Salud señala que aproximadamente 1 de cada 7 adolescentes entre 10 y 19 años vive con algún trastorno de salud mental, siendo la depresión, ansiedad y trastornos conductuales algunas de las principales causas de enfermedad en este grupo etario (World Health Organization, 2021).
En el ámbito laboral, esta mayor conciencia también se refleja en las expectativas de las nuevas generaciones. Estudios internacionales muestran que los jóvenes priorizan cada vez más el bienestar, el equilibrio entre vida personal y trabajo y los liderazgos empáticos como factores clave al momento de elegir o permanecer en una organización.
Por ejemplo, el Global Gen Z and Millennial Survey de Deloitte indica que cerca del 46% de los trabajadores de la Generación Z reporta sentirse estresado o ansioso la mayor parte del tiempo, lo que ha llevado a que valoren con mayor fuerza entornos laborales psicológicamente seguros y sostenibles (Deloitte, 2023)
Desde esa perspectiva, muchos jóvenes no están rechazando el esfuerzo o responsabilidad de las generaciones anteriores, sino que están cuestionando modelos laborales que durante décadas normalizaron ciertos factores de riesgo psicosocial, como el agotamiento crónico, la sobreexigencia permanente, la desconexión emocional o el desequilibrio entre la vida personal y profesional.
Este fenómeno también se vincula con una mayor visibilización de los riesgos psicosociales en el trabajo. La Organización Internacional del Trabajo ha advertido que los problemas de salud mental asociados al trabajo – como el estrés crónico o el burnout – representan uno de los principales desafíos para los entornos laborales contemporáneos (International Labour Organization, 2022)
No buscan evitar el trabajo; buscan darle sentido.
En este escenario, estamos presenciando una transición cultural hacia entornos laborales más sostenibles, liderazgos más empáticos y conversaciones más abiertas sobre bienestar psicológico dentro de las organizaciones.
Estos cambios pueden generar tensiones intergeneracionales, debido al cambio de paradigma que estos procesos han generado. Sin embargo, el desafío no está en etiquetar a una generación, sino en comprender el contexto en el que se está desarrollando.
La Generación Z probablemente será la que lidere organizaciones en un futuro cercano, en contextos laborales cada vez más inciertos, automatizados y cambiantes. En ese escenario, habilidades como la adaptabilidad, la inteligencia emocional y el aprendizaje continuo serán fundamentales.
No se trata de idealizar ni romantizar el futuro, dado que cada generación tiene fortalezas y oportunidades de mejora. Pero tal vez no estamos frente a una generación de cristal.
Tal vez estamos ante una generación que está desarrollando nuevas formas de habitar el trabajo, las relaciones y la salud mental como prioridad.
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